La cuestión es que todo aquello resultó un gran fracaso y lo más que llegué a estar fueron unos tres días sin fumar, en los que tuve serias broncas y problemas en el trabajo y en casa.
Pero a estas alturas, he de reconocer que lo que este método me introdujo en la mente fue la verdadera semilla de lo que hoy me está ayudando.
Pienso que cada persona tiene una clave distinta como motivo para dejar de fumar, lo que es común a todos es:
1º Que el 90 % del problema es mental y no físico.
2º Que el tabaco es un perfecto suplantador de emociones.
3º Que además de lo anterior el tabaco es un ladrón de placeres que no produce pero que nos confunde para atribuírselos.
En próximos post, profundizaré más sobre esta SUPLANTACIÓN Y ENGAÑO.









