miércoles, 24 de marzo de 2010

DEJEMOS TODOS DE FUMAR AUNQUE SEA POR JODER.

No me considero mala persona, pero mi odio hacia las personas que se enriquecen a base de fabricar y vender tabaco ha sido una de las fuentes principales de inspiración para ayudarme a tomar la decición de dejar de fumar. Cada paquete que no he comprado, cada cigarrillo que no he fumado me ha hecho sentir un revelde gustirrinín proviniente de estar fastidiando a la Philips Morris de los cojones y a todos los relacionados con este negocio, incluido los Estados.
El fastidio seguro que ha sido de lo más levísimo y ni lo han notado lo más absoluto, pero algo, aunque sea pequeñísimo, han perdido, han dejado de percibir. Puede que haya supuesto la mitad de medio milímetro del rollo de papel higiénico que gasta el Director Gerente de la tabacalera, pero aunque sea tan insignificante, eso, lo ha perdido a causa de que YO YA NO SOY FUMADOR.
¡¡ASÍ SE LES QUEDE EL CULO A LOS BANDIDOS ESTOS!!

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