No fumar no requiere ningún esfuerzo. Pero si nos esforzamos en éllo, le damos hueco al demonio.
El no hacer no computa. Y el hacer (fumar) gangrena la naturaleza de tu ser.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
¡Oiga! ¿Pero qué hace? ¡Apague ese cigarrillo! En este blog está prohibido fumar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario