Es pronto para echar las campanas al vuelo ya que sólo llevo ocho meses sin fumar después de haber estado fumando durante 23 años ininterrumpidamente (sólo una vez estuve tres días sin fumar en todo este periodo, el resto no fallé ni un solo día), pero ando experimentando la situación de que cuando veo a alguien fumando o encendiendo un cigarrillo me resulta un espectáculo de lo más extraño.
Mirado friamente es algo muy pero que muy raro. Es un objeto cilíndrico formado por el envolvimiento de una porción seca de planta de tabaco con papel blanco (no es un blanco liso, viene como con unas rallitas grises) y con una boquilla naranja (generalmente con unas pintitas amarillas que le dan un aire a corchito).
Bueno, si ahora a ésto le prendes fuego por la punta contraria a la boquilla y absorbes el humo que se produce y lo introduces en tus pulmones, para posteriormente expulsarlo habiendo antes filtrado en tus alveolos pulmonares un montón de sustancias desagradables al tacto, sabor, olor y qué asco Carrasco... pues no te digo nada.
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